domingo, 11 de julio de 2021

podría dar frutos

 






Se negó a sembrar.

Consideraba la recolecta 

una forma de codicia.


Luego se enamoró

y entre dos coches aparcados

tuvo su primer orgasmo.


Sus padres se alegraron

y sus “mejores” amigos

por fin pudieron decirle:

«Sabíamos que cederías…»


La boda se celebró por todo lo alto

y en la lista de bodas 

no faltó el televisor.


Una cadena emitió

un programa de jardineria.

Por lo visto —decían —, 

si metías una semilla 

en un recipiente de barro 

lo minúsculo se convertía

 en otra cosa más grande.


Días después la policía

 buscaba el móvil del crimen.


¿Qué sentido tenía aquel asesinato?


Todo lo que tenían

era una maceta, unos genitales

y una hoja escrita:


“¡Cuidado!

 ¡No regar! 

Podría dar frutos”




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