martes, 26 de marzo de 2019

el buen hombre.





Ella me dijo: 
«Eres un buen hombre».

Después acunó a su cría
y recitó varios versos de poetas borrachos
mientras adoraba a una vela apagada.

La tierra tembló debajo del mar
y mis pies comenzaron a dolerme
de la misma manera que de niño me dolían las muelas.

Aún así no me caí.

Una voz me advertía entre los árboles del bosque
que mi padre había pasado por lo mismo
y sin embargo supo ocuparse bien
de que su reloj estuviera en hora.

Nadie es persona hasta que no cuida de otro.
Cualquier otra cosa
es el verano que escuchó hablar del invierno.
Un otoño enamorado de la primavera.
La promesa que nos hicieron
de que existir tenía recompensa.

Nada de nada o algo parecido.

Yo no supe qué contestar.
Me educaron para dar las gracias
solo previamente humillado.

Ella me trataba como a un igual.
Valoraba mi piel como la suya
y tejió una manta para cubrir
una cama en la que cupiéramos los dos.

¿Qué hacer? ¿Qué decir sin parecer carnívoro?

Los "síes" de mis maestros
volaron a lomos de las almas que admiré.
Los "noes" de los hijos que no tuve
se arrastraron para aparearse con lombrices.

Nadie debería cubrirse con ropa si no cuida de otro.
Cualquier otra cosa es la palabra que engaña.
La picadura de la ortiga que te tomas 
en la infusión recomendada por tu dominical preferido.
Tan nada como el todo del muerto.
Tan todo como la manada que nos precedió
 en Madrid, Valencia o la rotonda más cercana 
a la vuelta de tu fiesta borracho.

Ella me lo dijo:
«Eres un buen hombre»

Yo no me lo creí.

Aún así la ruina de este país
me resultó algo más liviana. 












viernes, 15 de marzo de 2019

coral... el color.




Las uñas rojas trajeron la lluvia.

Por alguna razón
el diablo se apiadó de una madre
y Dios miró para otro lado.
Quedaron indultados los tres:
el hereje, la enfermera
y el padre que no supo hacerlo bien.

En otra parte,
lejos de un latido irregular,
un niño se abstenía de dar su opinión.
Demasiados miedos —aclaró la psicóloga.
Falta de carácter —añadió el párroco.
No tiene importancia 
—corearon al unísono los abuelos.

¡Tantas señales en la autopista!

Nada confunde tanto como 
lo que te limita apelando a tu salud.
Ni vivir es durar
ni existir se parece a ningún viaje.
Crees entender lo que te explican
y dudas de lo que ya sabías
antes de que tu primera masturbación
 se acordara de ti.

Quizá por eso se repetían las uñas rojas.
Quizá el universo no sabía hacerlo de otra manera.
Diez dedos en las manos y otros diez en los pies.
20 uñas rojas en total señalándome.
20 años de gratitud para cada una de ellas.
20 minutos de espera para el próximo metro.

La vida es subterránea.
Las caricias de una mujer
saben a túnel de lombriz desorientada.
Quieren llegar a alguna parte, sí...
pero solo te llevarán allá donde
la tierra te sepulte. 

¿Por qué sino iban a elegir un color coral
para pintarse las uñas de sus dedos
con el rojo de toda la vida?













domingo, 10 de marzo de 2019

curaba al niño la herida.



Dibujo: Paloma Sorribes.


Curaba al niño la herida.
Y mientras lo hacía
al chico se le abría una brecha
entre su amor
y el dolor de sus cuidados.

El niño era bueno.
Su animal preferido era el zorro.
Por astuto decía.
Y yo contaba, viéndolo llorar,
 cuantos zorros muertos adornaban
los cuellos de cuantas madres.

Traté de aliviar su dolor.
He leído que los abrazos
son mejores que el paracetamol.
Pero algo le dolía al chiquillo más 
que la química a la voluntad.

«¿Por qué lloras niño?»

«Mi mamá me quiere vivo 
por encima de mi peor segundo
de existencia»

Encargué entonces un requiem
por aquellas lágrimas sinceras.
30 monedas de plata
y la promesa de no arrepentirme
fue todo lo que me pidió
el maestro Sepeliens.

No hubo funeral.
Al menos no por el niño.

A la madre la enterraron bajo el barro.
Tierra blanda para su alma osada.

Estiércol en suelo fértil
para la próxima generación de soldados.









sábado, 9 de marzo de 2019

en aquel día de lluvia.



Tuve que explicárselo:

***

Lo que tú ves y lo que yo entiendo
se parece a la tienda de campaña
que construí de niño con los cojines
del sofá de mis padres...

...en aquel día de lluvia.

Mi hermano mayor se rió pero jugó conmigo.
Cien vagabundos remendaron sus bolsillos
 con la próspera caridad
y los sofás pasaron a ser trastos incómodos
para los que aman la vida.

Nadie iba ni venia
 en aquel día de lluvia.

Solo mi madre me ayudó a no aburrirme
cuando mis enemigos con cara de niño
supieron atacar mi fuerte de poliéster.
Solo ella estaba capacitada para hacerlo.

Cualquier otro socorro me hubiera sabido
a refresco de abuela desarraigada.
A padre avergonzado de no haberlo previsto.
A lo que quieres pero no vendrá porque es de otros...

... en aquel día de lluvia.

Por eso decidí que no somos.
Por eso opté por no existir.
Por eso se adoran mil religiones
y se prefiere la cocaína a un buen polvo.
Por eso, de entre todas las hembras,
cualquiera podría haber sido "la TÚ"
y sus circunstancias mal llevadas.

Y aunque no creas y yo beba
ni tú quieres morir ni yo que el amanecer traiga...

...un día de lluvia.

Lo reconozco, mi princesa republicana:
He necesitado que me aten a la cama
tanto como confiar en la mirada
de la mujer que me estaba follando.
Estoy convencido de que Dios
tuvo que pasar por lo mismo que el tonto de su clase.
A nadie que no haya sido insultado
se le puede absolver de haber sido cruel.
Algunas reglas no se obedecen.
Se comprenden y se respetan sin más
para que la próxima camada tenga esperanzas.

Aunque esté lloviendo.

Porque en definitiva
ni tú ni yo hemos de saber nada de nada.

Ahora, eso sí...

...contigo lo que parece acabar...

...EMPIEZA.

***

Dime si no vale la pena esperar
 a la próxima primavera
 antes de cambiar otra vez de casa
solo porque el otoño en Valencia
 se haya empecinado en inundarnos
 con tantos días de puta lluvia.

















viernes, 8 de marzo de 2019

Tratarán de ocultártela




Descuidó su memoria
y una flota fantasma la reclutó
como almirante.
Eran tiempos difíciles 
para los buenos recuerdos
e inmejorables para el contrabando
de lexatin.

La llamaban polizona.
Aunque en realidad era lechuza.

Sorteó las barriadas de las malas madres
y se fabricó una piel
capaz de resistir cien hogueras
y un juicio justo.

Osó ser madre 
pero sus mejores médicos la convencieron
 de que no lo sería
si el niño no llegaba a cumplir 
con más de cuatro sacramentos.

«Ora pro nobis
que por ti ya habrá tiempo»

En el corral las gallinas
seguían sin comprender el temprano canto del gallo.
Si el zorro no se hubiera dejado ver de noche
quizá las cosas serían de otra manera.
 Mientras el zorro se lamentaba de que nadie
entendiera el hambre de sus crías.

Vicios en definitiva.
"Exitus acta probat"

Ahora se la adora en las autopistas.

Alguien esparció sus cenizas
en una planta de asfalto.

Por eso en verano su respiración provoca visiones 
a los que conducen a medio día.
No hay más razón que esa 
para que se inventara el aire acondicionado.
Ahora tú y yo sabemos algo más.

Tratarán de ocultártela aunque la tengas cerca.

Existe porque algunos la merecemos.

Su barco atraca en el oasis de tu peor desierto.

Resucita para redimirte del aburrimiento.

Se asegura de que tu cadáver
no tenga que pagar impuestos. 

***

Eres el hijo que no le dejaron tener.

Has sido Elegido.




lunes, 4 de marzo de 2019

la matemática del trigo




El sueño lo traen tus muertos.
La lucidez el último amigo con el que cenaste.
Los mejores guerreros
decapitaron a los cónyuges de tus vecinos
y millones de ciudadanos
se quejaron de su dolor de muelas
por Facebook.

El planeta gira a la velocidad 
 del más inútil de tu clase y de su cansancio.
Nuestras vidas trascurren
al ritmo de un río mesetario.
Es surrealista masticar callos a la madrileña
en un Chamberí lleno de ricos.

Aún así la burguesía ha elegid-0-:

SIEMPRE GANAN LOS MEJORES
y no hay mejor que quien gana.

A la mierda los hijos de la Pasionaria.

Ceguera, picores...
razones no demostradas
para que ardan cien bosques
y mil palabras estériles
se conformen con un uniforme desgastado.

La prosperidad tiene nombre de caballo cojo
y la podredumbre del arte
se apodera de las galerías con dinero para salir en las revistas.
Todo vale si tiene comprador.
Poco importa si en los colegios
se obvian los cerebros a cambio de religiones o lenguas.

Por eso recé ante la cuna de tu hijo.
Para advertirle de la doble cara de la madera.
Cruz para Mesías y tumba para los neonatos de 90 años.
Todas las banderas rechinan los dientes
si las muerdes a cambio de la salud de tus uñas.

Ni lo sé ni creo que me importe.
O todo está acordado o el azar manda.
Yo, tú, nosotros, vosotros
la tercera persona lo jode todo.

Ojalá la primera lección hubiera sido la matemática del trigo.

Nadie más que tú
sabría que el hambre del mundo
nunca consumirá más superficie
que la que seas capaz de sembrar con tus manos.

... luego llegaron los vagos.
E inventaron la economía.