martes, 14 de mayo de 2019

el riesgo de parir un macho.




No he llegado hasta aquí 
para que cualquiera me diga dónde debería estar.

La cagué al tirar el primer dado.
Lo sé. Lo tengo claro.

El truco estaba en no respirar
cuando la matrona te golpeaba el culo.
Fue mi inexperiencia la que me hizo llorar
y abrazarme al cuerpo que me arrebató
de mi más absoluta desmemoria.

Ahora las quiero a las dos.

A la matrona ahorcada entre cordones umbilicales
y a mi madre recluida en un sanatorio
por incumplir las reglas de la razón.

Después de cada orgasmo con mi pareja
comprendo las intenciones de ambas.

Una me odiaba por ser la herramienta
que labraba su cuenta corriente.
La otra por haber desafiado a su instinto
 y haber madurado como
lo haría cualquier fruta.

Ninguna mujer en su sano juicio
serviría a una naturaleza de hombres
asumiendo el riesgo de parir un macho.

Pero es tarde para que lo entendamos.

La política y los idiotas
ocupan los titulares queramos o no.

Se hace tarde para retomar la senda del sentido común.

La estadística solo ha sido el truco barato de las matemáticas...

...y las matemáticas la burla inteligente de algún Dios huérfano.








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