viernes, 23 de julio de 2021

Ahora vas y remas.


 (Dedicado a los que les interesa la política,que no la humanidad)



Remaban y remaban

los hombres del barco.

Remaban y remaban

mientras el capitán dormía.

Remaban y remaban

aún con sus brazos cansados.

Remaban y remaban

o según las leyendas de marineros

 nunca amanecería.


No hay lucha más allá de uno mismo 

salvo que un líder te seduzca. 


Remaban y remaban

los hombres del barco.

Remaban y remaban

aún con hambruna y sed a bordo.

Remaban y remaban

lejos de yacer con sus esposas.

Remaban y remaban 

para que el látigo de sus amos

nunca alcanzara sus lomos.


No hay victoria más humillante

que la que arrodilla al rendido. 


Remaban y remaban

los hombres del barco.

Remaban y remaban

entre la deshonra de sus abuelos muertos.

Remaban y remaban

alejándose de sus tierras santas.

Remaban y remaban

desdiciéndose avergonzados

de haber dejado atrás sus puertos.


No existe más deuda 

que la que no te perdona el enemigo.  


Remaban y remaban

los hombres del barco.

Remaban y remaban

aun con sus brazos cansados.

Remaban y remaban

arrojando al océano lo importante.

Remaban y remaban

olvidando sus raíces y 

las siembras de otras manos. 


Solo los niños pueden ser.

De nosotros depende todo lo demás…


Ahora vas… y remas.


domingo, 18 de julio de 2021

quise besarla en la noria

 







La conocí después de su primera comunión.

Llevaba 40 años besando a discreción

a hombres con cantimploras agujereadas.

Le consulté por mi futuro.

Por lo visto las cartas que me salieron

carecían de remitente.


«Estás de paso… has olvidado tu origen

y nunca te preocupaste de entender los mapas»

—me reveló dándome un beso húmedo.


Me pareció una buena razón para quedarme.

Pagué y me echó de su casa.


En mi opinión no había acertado en nada.


Sobre mi origen había leído mucho como para olvidarlo.

Y entendía los mapas… solo que no sabía abrirlos. 


Algunos años después la volví a encontrar en una feria.

Se hacía llamar de otra manera 

y pronunciaba mi nombre como si fuera bíblico.


«¿Subes?» —me preguntó empujando 

la portezuela que daba a un vagón para parejas —

«Algunos lo llaman el Túnel del Amor…»


«¿Cómo lo llamas tú?» —me interesé.

«La ruleta de la fortuna» —respondió sonriendo.


Subí. 

Tuve nauseas a la tercera vuelta y vomité.


«Así no ganarás nunca» —me dijo al abandonar la atracción.

«No es culpa mía que me maree en la noria» —me excusé.

«Nadie lo hace si sube enamorado» —sentenció.


Quise besarla… 

… pero odiaba el olor a vómito y había cola. 


domingo, 11 de julio de 2021

podría dar frutos

 






Se negó a sembrar.

Consideraba la recolecta 

una forma de codicia.


Luego se enamoró

y entre dos coches aparcados

tuvo su primer orgasmo.


Sus padres se alegraron

y sus “mejores” amigos

por fin pudieron decirle:

«Sabíamos que cederías…»


La boda se celebró por todo lo alto

y en la lista de bodas 

no faltó el televisor.


Una cadena emitió

un programa de jardineria.

Por lo visto —decían —, 

si metías una semilla 

en un recipiente de barro 

lo minúsculo se convertía

 en otra cosa más grande.


Días después la policía

 buscaba el móvil del crimen.


¿Qué sentido tenía aquel asesinato?


Todo lo que tenían

era una maceta, unos genitales

y una hoja escrita:


“¡Cuidado!

 ¡No regar! 

Podría dar frutos”