sábado, 1 de enero de 2022

esas cosillas...









Compré dos regalos.

Era su cumpleaños.

Uno no funcionó,

el otro se le olvidó 

en la parada del autobús.


No era un buen comienzo

del nuevo año.


Llamé al presidente del gobierno

y me dio largas.

La policía me ayudó

pero el ayuntamiento 

ya había retirado la linea 13.


«Que algo pase no deja 

de pasar presuntamente.

Según publiquen los diarios

de mañana podremos hacer. 

Las leyes “ban” y “bienen”

según “combiene”» —me dijeron.

¿A quién? —pregunté intrigado.

«A los que corrigen la ortografía»

—me aclararon.


Les di las gracias por la “m” antes de la “b” 

y me subí a un puente.

Era hora de saltar.

La vida no superaba la cadena del frío

y comer por comer 

no estaba bien visto.


Observé mi alrededor

y vi a mi pareja y a su hijo en casa.

Era hora de deberes…

él era el gato que mira a la pared.

Ella una pizarra.


Me dio la risa.


Me acordé de cuando solo esperaba

y de algún momento incómodo en aquellas camas que visité

y que desafiaban.


¿Qué le regalarías a una mujer que lo tiene todo?

(Esta frase es de la película The Game.

¡Ojo! No todo se me va a ocurrir a mí)


Por cierto…

ella me siguió queriendo. 

























jueves, 30 de diciembre de 2021

se lo han montado bien los hijos de...


 

Se lo han montado bien.

Los hijos de puta aprendieron 

a dividir antes de que tú sumaras.


Colores, sexos, creencias, fronteras…

¿quién no caería en la trampa?

Es fácil hacerlo.

Los hijos de puta se preocupan por ti.

Te necesitan para sobrevivir.


De vez en cuando te recuerdan

lo importante que eres

llamando a tu madre o tu padre

para felicitarles por su trabajo.


Luego, a través de tus pesadillas

se encargan de cobrarte

el recibo de tu próxima receta.

A fin de cuentas quieres seguir vivo

y eso requiere de medicinas.


Los hijos de puta hacen guardia

para que su escuadrón siempre esté alerta.

Nunca habrá guerra

mientras tu enemigo esté convencido 

de que sus armas son peores que las tuyas.


No se ofenden porque los llames hijos de puta.

No entienden de grises ni blancos ni negros.

¿Para qué extremos o medias tintas?

Lo importante es que a ti

te preocupe ensuciarte.


Una vez quise ser un hijo de puta

y el muy hijo de puta que sellaba mi solicitud

me habló de no se qué cuentos

sobre el Karma…





jueves, 23 de diciembre de 2021

las luces de navidad


 

Puse luces al árbol de Navidad

y el vecino de enfrente se asomó al balcón.

Estaba casi desnudo

y lo acompañaba su perro de 15 años.

No tuve claro si recordaba su infancia

o maldecía a sus padres 

pero comenzó a orinar a la calle

desde su quinto piso.

No salpicó más que el borracho sus zapatos

cuando mea apuntando a la farola.


Yo apagué la estufa de butano y me fui a la cama.


A la media hora golpearon mi puerta.

Mi pareja me preguntó si había tenido una pesadilla.

«No —susurré —, creo que se trata 

de otra dosis de realismo».

Ella volvió a dormirse

 como si nunca hubiera estado despierta.

Yo recorrí el largo pasillo hasta llegar a la puerta. 


¿Abrir o no abrir?

Esa era la cuestión.

Abrí (no puedo resistirme a lo que pueda pasar).


Mi vecino, en calzoncillos,

me increpaba por iluminar la noche.

«¿No crees que si Dios hubiera querido luz en la oscuridad

hubiera creado dos soles?» 


«¿Donde está tu perro?»

—se me ocurrió preguntarle por no saber qué responder.


Por lo visto la policía se lo había llevado a la perrera.

Era un mal ejemplo para su dueño —le habían dicho.


¡Jodido perro viejo! —pensé.

La que has liado para que yo 

me esfuerce en comprender a tu amo.