martes, 26 de febrero de 2019

leyendo lo entendí.





Tenía cara de conejo y lengua de culebra.

Presumía de saber más de los demás
que lo que los demás hubieran deseado que se supiera.
De entre todas las mujeres nació sin culpa
y terminó su gramo semanal
debajo de la mesa de los jefas/es/is/os/us.

(la miseria no entiende de géneros
a pesar de que los géneros sí entienden de miseria)

Buscaba la tierra prometida
aún cuando encontrarla desencadenara
la guerra entre los pacíficos.
La llamaban "la que nunca estuvo allí".
Y algunos dijeron
que la vieron no llegar incluso antes
de haber parecido que estaba en alguna parte.

No era víctima del sistema.
Era pieza.
De un sistema estulto, sí.
Pero del S.I.S.T.E.M.A.

Enfermizo, oligárquico...
de apariencia e intenciones neutras.
Cizañero incluso con sus mejores creaciones.
En definitiva:
otro sistema.

Termita para sus Pinochos.
Perejil para sus partos.
Olor a tubería en la sección de bisutería
de los grandes, de los grandísimos almacenes.

Nadie la hubiera guardado en su desván.

Nadie guarda la basura sobre el techo de su casa.
Nadie en su sano juicio.
Pero el «juicio» se perdió cuando los hijos de nuestros padres
se licenciaron en paternidad y Telecinco llegó a nuestros hogares.

No es que todo esté perdido.
Es que ella nos ha encontrado.
No la persigas.
Ganará.

«Porque es más fácil enseñar a la gente
 a ser estúpida que a ser inteligente»
(Nancy Huston  en Marcas de Nacimiento).




domingo, 24 de febrero de 2019

Me ponían sus piernas.



Me ponían sus piernas.
                                      Aún cuando estaba en el váter cagando pensaba en sus piernas
y mi polla empezaba a darse de cabezazos contra la taza.
                                       Era difícil no excitarme con aquellas piernas.
Incluso llegué a pensar que Dios las había creado para mi.
                                       Que tanto Él como Yo sabíamos que ninguno de los dos teníamos
sentido sin aquellas piernas.
                                        Piernas que acababan en pies que habían pisado cientos de kilómetros
antes de que yo la conociera.
                                        Pies que descalzos buscaban alivio en mis labios y a los que mi vergüenza
evitaba mirar a los ojos por miedo a parecer raro.                                         
                                       Sus piernas limitaban al norte con su coño:
la ostra que los alérgicos al mar podían degustar viva sin temor a alergias.
                                       Con sabor a océano ibérico,
a paella valenciana y a bocadillo en verano de niño con hambre y padres que saben amarse.
                                        Un oasis de crema de mujer inteligente
con ojos depredadores y un sereno sentido de justicia materna.
                                         Lo peor no era embriagarse del jugo de su vagina.
Lo malo malo era que aún saciado quedaba cuerpo por adorar:
                                         Pezones y tetas, nalgas y ano.
Su saber y su pelo, sus de nadie y sus labios.
                                         Hombros, espalda, cuello y vientre.
De entre todas las mujeres ni virgen, ni puta:

                                                                                                                          Desobediente.


***

Me ponían sus piernas.
Era hija de la altura y del baloncesto.
Rea de los idiotas
y verdugo de mis excusas.

Reina en definitiva.

De republicanos asustados
y monárquicos entregados.

Reina.
Reina.
Reina.





                                       
                                       

                                     
                                       
                                       
                                          

                                        
                                       
                                      


sábado, 23 de febrero de 2019

No es culpa tuya.





La sed de un niño es sagrada.
La palabra de un político porta cretinismo.
A cada cuarto de hora
se acaban vidas yermas
y florecen haciendas sin herederos.
Ni se va ni se viene: SE PASA.

Y puedes pasarlo bien.

Llegaste por la promesa de un amor eterno
pero te irás dudando de si fuiste un mal amante.
El acto de contrición parece la única salida digna.
Cualquier otro rezo no es sino una pose para que tu madre
no se vaya a la tumba 
creyendo haber parido un trozo de madera.

No es culpa tuya.
Aunque puede que también.
De cada diez te llevas dos.
Al resto le queda menos. 
Amén, pleno al quince, 
y si prestas atención puedes hasta pasarlo bien.     

El mundo se llena de escamas
y pronto colgarán un cencerro
en los cuellos de los que no tuvieron buena suerte.
Cada fin de año la bella y la bestia
siguen contando las campanadas
mientras el público demanda igualdad de sexos.

Y puedes pasarlo bien. 

Colocaron la zanahoria a la distancia justa de tu asno.
Crees que vivir es mejor que morir
aun cuando la poesía que lees huele a muerte.
No hay poeta sin drama
y no hay drama que no se someta a su censura.
En el fondo vales lo mismo que Dios.

La revolución de tu tatarabuelo solo significó
el triunfo de otro grandísimo hijo de puta.
Mejor para unos y peor para otros.
Peor para los que estaban y mejor para los que venían.
Ahora el reloj de arena ha de seguir midiendo el tiempo.
Es momento de darle la vuelta. 

No es culpa tuya. 
Aunque puede que también.
De cada diez te llevas dos.
Al resto le queda menos. 
Amén, pleno al quince, 
y si prestas atención puedes hasta pasarlo bien.   

Los padres leen cuentos a sus hijos en la cuna
y su futuro queda en manos de brujas que no comen niños.
¿Para qué? 
La televisión proporciona cerebros más tiernos.
El tonto aprende más rápido la falacia
que el listo digiere otra posible verdad.

Los gatos negros se coleccionan 
en las casas de los solteros más humillados.
Nadie que no sea madre limpia la mierda de nadie. .
A ti te falta hambre y campo
para entender que nada es más tuyo 
que la renuncia a lo que te enseñaron que eras.

No es culpa tuya.

A veces las cosas no salen como esperábamos.

¿Acaso crees que tus padres 
no prefirieron alguna vez
a la pareja del vecino?