viernes, 9 de agosto de 2013

las aves rapaces y mi novia.

    


Fotografía: Adictos.mobi
Acabábamos de ver una demostración de cetrería y vuelos acrobáticos de aves que el hombre ha conseguido domesticar para demostrar una vez más su supremacía animal. Salíamos del recinto mi novia y yo cuando descubrimos que, en un aparte, se podían contemplar los bichos alados, sin miedo a ser picoteado, ya que estaban amarrados de una pata a una madera clavada en el suelo. Madera esta, supongo yo, que no era sino la analogía de que por muchas alas que tengas lo mejor es tener los pies en la tierra. Así lo dicta la razón de los hombres y así han de entenderlo todas las criaturas de la tierra.

    Recriminé este empecinamiento humano por pretender dominarlo todo y trasmitir ese miedo a la libertad a todas las especies cuando tropezamos con una de las cuidadoras... Mi novia, que no se pierde una oportunidad de ponerme contra las cuerdas le espetó a la cuidadora:

- Mi novio dice que, aunque van de que cuidan a los animales en el fondo los someten al dominio humano... que si tanto los aman ¿por qué están atados al suelo?
- Bueno... – dijo la cuidadora... – es un error muy común de la gente que no sabe de animales terminar humanizándolos... Pero un animal no siente de la misma manera que un ser humano. Si los soltáramos se atacarían entre ellos.
- Ya bueno... – dije yo... que ya que había sido puesto en evidencia por mi chica no me quedaba más remedio que defender mis argumentos... – Pero si no los hubieran cogido no estarían cerca los unos de los otros y no se atacarían en el caso de que los soltaran...
- Ya bueno... pero muchos de ellos los hemos rescatado heridos en las montañas... y los hemos curado...
- ¿Y ahora deben pagar el favor actuando para el público?

    Mi novia me miró divertida. La cuidadora me miró con cierta mala leche... y me dijo:

- Si no los hubiéramos curado estarían muertos...
- ¿Y no es ese el ciclo de la naturaleza? ¿No es el hombre el único ser que se esfuerza en desafiar a la muerte?
- Bueno... pero nosotros les evitamos que sufran y les damos una nueva oportunidad...
- Pues señora mía... solo me queda decirle que es un error muy común de la gente que cree saber todo sobre los animales terminar humanizándolos... Y si tener atada a un árbol a un ave salvaje porque a fin de cuentas así durará más tiempo entre los vivos no es un sentimiento humano ya me dirá que es... Durar aunque sea aburrido es mejor que disfrutar aunque sea poco. Así funciona la mayoría de la gente...

    La cuidadora se extendió entonces en datos técnicos de las aves y cosas de su comportamiento como si hubiera hablado directamente con algún búho y pudiera tener la certeza de todo lo que me contaba.  Me cuesta creer que podamos saber con seguridad lo que siente un animal cuando a mí me cuesta entenderme a mí mismo. 

    Mi novia me miró invitándome a cortar con aquella charla rapidito. Yo miré a las aves rapaces atadas a aquellos palos y sus patitas frágiles y sujetas por aquellos grilletes. 

    Luego pensé en mi novia. Tal vez había cometido ese error común que comete la gente que no sabe de animales y la había humanizado demasiado. A fin de cuentas cada día se parecía menos a la chica salvaje que me había enamorado.





martes, 30 de julio de 2013

las sopas de ajo.






Fotografía: Sonia Hidalgo



Me llamó por la noche
a esas horas en las que según tus padres
no estaba bien llamar a nadie por teléfono.

Estaba enferma, la fiebre y su frío. La soledad y su vacío.

Habíamos discutido hacía unos días
y nos habíamos jurado
no volver a vernos en varias reencarnaciones.
Pero la fiebre la debilitaba, y a mí (bueno, la fiebre y su cuerpo)

Le garanticé prepararle unas sopas de ajo
tal y como me enseñó mi madre a prepararlas.
Pan, un poquito de sal, un poquito de aceite, ajo y agua
hirviendo.
Un manjar si la garganta no te deja
tragar como otras veces.

Llegué a su casa. Vivía en un pueblo sin mar y
atravesado por un montón de raíles y andenes.
La abracé y le prometí la mejor sopa de su vida.
Pero en vez de eso…

nos dedicamos a follar durante toda la noche.


lunes, 3 de junio de 2013

ella es así...



Ella es así. Tú no sabes quién eres.
Ella salta de una sonrisa al llanto
y tú te bebes todo lo que sepa a vino. 
Pasan las horas y las canciones de amor siguen sonando,
pero sus besos dicen no entender las palabras bonitas.
Apuestas por otra oportunidad y la descubres mirando al chico de al lado.
Psssst. Le susurras... no te distraigas... Es fácil perder segundos en la salida
si no estás atenta al disparo.

Y aunque te sonríe... sabes que por dentro
continúa medrando la humedad esa que pudre todo,
esa que nadie quiere, ni siquiera ella, pero que es inevitable en sus pasos
 porque tiene un manantial de vida que lucha por salir a la superficie.
Por ser fuente.

No te queda más remedio.
Agachas la cabeza y sigues el rastro de su aroma,

escondiéndote en portales cuando se vuelve,
para asegurarse de que nadie le acompaña.

Bueno... tal vez si te quede otro camino
morirte de aburrimiento en las camas de otras mujeres.